logo

Subscríbete a nuestro boletín de noticias

Recibe nuestras mejores ofertas en tu correo y echa a volar

[wysija_form id='1']
1 diciembre, 2015

3 propuestas para una Menorca sin bañador

menorca-invierno

El cambio a horario de invierno suele acompañarse del síndrome de la casa vacía en Menorca. Los cruceros dejan de acercarse al puerto de Mahón, los universitarios vuelven a la península y los caballos descansan hasta la siguiente verbena de San Juan. Los nativos, sin embargo, valoran los meses de frío porque les devuelven su isla. He aquí tres propuestas para disfrutar de Menorca los meses de otoño e invierno:

1. Comer. Como en muchos otros destinos turísticos, la hostelería de Menorca está encantada de recibir clientes fuera de temporada y los trata mejor. Mahón destaca por su actividad a la hora del aperitivo: hay garantía de calidad en el puerto (Can Vermut, con música en directo), en la plaza mayor (Sa Bodega, especialistas en quesos) y en el mercado de pescado, con distintos puestos con productos frescos y elaborados y también con músicos en directo.

La mejor caldereta de marisco o de langosta la encontrará en el famosísimo Es Cranc, en Fornells, aunque deberá gastarse sus 50 o 70 euros, y la mejor repostería, incluyendo la conocida ensaimada y el todavía mejor palo, la encontrará en Alaior.

2. Rodear la isla. Algunas de las mejores excursiones de la costa mediterránea se pueden hacer en el Camí de Cavalls (Camino de Caballos) que recorre toda su costa. Perfectamente cuidado desde que distintas asociaciones recuperaron la antigua ruta de vigilancia contra los piratas e invasores, hoy es posible disfrutar de sus 185 quilómetros a pie, en bici o, como los vigías de hace dos siglos, a caballo. La ventaja de hacerlo en meses fríos es que uno no debe preocuparse del calor y apenas encontrará paseantes.

Los tramos más chulos son los cerca de 25 quilómetros  que van desde Sa Mesquida a Addaia, que pasan por la reserva de biosfera de Es Grau y por el faro de Favaritx y su paisaje lunar, y los 30 que van desde Cala En Porter a Cala Macarella, que permiten disfrutar tanto de las enormes playas de Sant Tomàs y Son Bou y de las calas más recónditas. Menorca 360º monta rutas a medida para disfrutar de este plan según el ritmo y las necesidades de cada cual.

3. Descubrir uno de los mayores secretos de la isla: el Barranc d’Algendar. Un microclima inédito en el resto de la isla, con paredes de roca de hasta 80 metros a lado y lado del camino que crean unos paisajes más propios de entornos tropicales, con grandes plantas y árboles. Es muy poco conocido entre turistas, pero se puede llegar fácilmente en coche una vez llegues a Ferreries.